Acompañamiento para fundadores y equipos directivos que necesitan decidir con alguien que ya pagó el costo de equivocarse. Priorizar, cortar lo que no da, y construir la operación que aguante el crecimiento que estás buscando.
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El problema de un fundador rara vez es falta de ideas. Es exceso de ideas y falta de un criterio para elegir cuál va primero. Cinco frentes abiertos, ninguno terminado, y una agenda que decide por ti.
El otro problema es la soledad de la decisión. No puedes discutir con tu equipo si conviene despedir, cambiar el precio, o si el socio está aportando lo que dijo. Y quien está afuera casi nunca entiende la operación lo suficiente para opinar bien.
Aquí no vienes por un marco teórico. Vienes por alguien que ha estado en esa silla, que ha tomado las decisiones incómodas y que puede decirte con franqueza qué está viendo, incluso cuando no es lo que quieres escuchar.

He fundado, he escalado y he perdido. Dos veces perdí prácticamente todo, y las dos veces por razones distintas.
Construí negocios en tecnología, marketing, servicios y cripto, en Panamá y con clientes en varios países. Vendí, contraté, despedí, cerré líneas de negocio que amaba y sostuve otras que odiaba porque pagaban la planilla.
Perdí dinero por decisiones mías y perdí dinero por decisiones de mi equipo que no supervisé a tiempo. Son dos errores distintos y se arreglan distinto, y esa distinción me costó bastante aprenderla.
Por eso reconozco el patrón cuando me cuentas tu situación: sé cuándo el problema es de producto y cuándo es de precio, cuándo el equipo no rinde por falta de gente y cuándo es por falta de claridad, y cuándo lo que llamas problema de crecimiento en realidad es un problema de cobranza.
No te voy a dar un plan de cien páginas. Te voy a ayudar a elegir las tres cosas que importan este trimestre, y a soltar el resto sin culpa.

El acompañamiento estratégico se trabaja por retainer mensual y se ajusta según frecuencia de sesiones y nivel de involucramiento. También hago sesiones sueltas de diagnóstico para quien solo necesita una opinión honesta antes de decidir algo grande. Si en la primera conversación veo que no soy la persona correcta para tu caso, te lo digo de una vez.
Las dos cosas, en la práctica. Reviso números y estructura como consultor, y acompaño la decisión como alguien que ya pasó por ahí.
Sí, y suele ser donde más rinde, porque una decisión buena a tiempo cambia el rumbo completo cuando todavía eres chico.
No hace falta que estén perfectos. Si están hechos un desastre, ordenarlos es probablemente el primer trabajo.
Sí, siempre, y sin que tengas que pedirlo. Trabajo con información sensible todo el tiempo.
Perfecto, la decisión es tuya. Mi trabajo es que la tomes viendo lo que quizá no estabas viendo, no imponer mi criterio.
Una llamada para poner sobre la mesa dónde estás atascado. Si no puedo ayudarte, te lo digo ahí mismo y te ahorro el tiempo.
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